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Si buscas algo serio, FUERITA DE ACÁ.

domingo, 12 de mayo de 2013

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Una ráfaga de aire helado me abrazó, congelando mis sentidos por un momento. Al abrir los ojos de nuevo, vi algo extraño. Los cristalinos copos de nieve que acababan de pasar a mi alrededor se arremolinaban frente a mi, formando una curiosa espiral blanquecina. Al acercarme por curiosidad, la espiral dejó de girar repentinamente y, como estallando, comenzó de nuevo a fluir en una brisa. Sin saber por qué, la seguí. El aire helado me dañaba los pulmones, pero yo seguía corriendo, centrado en no perder de vista la misteriosa ráfaga.
Sin darme cuenta, había llegado al bosque, lo que significaba que estaba muy alejado del pueblo. Sin pensar, me adentré en él. Las ramas arañaban mi piel y rasgaban mi ropa, la niebla me nublaba la vista, la nieve a mis pies dificultaba mi carrera. No me daba cuenta, pero a mi alrededor no se oía nada. Ni un animal, ni el río, ni el aletear de las aves en el cielo. Solo se escuchaba la ráfaga al pasar entre los árboles, y yo seguía ese sonido.
De repente, surgió ante mi un enorme claro. La brisa se arremolinaba en el centro del claro, a unos metros de mí. Se había hecho más grande, ahora consistía únicamente en una masa uniforme de niebla blanca. Al acercarme más, pude distinguir entre la niebla a la criatura más hermosa que jamás había nadie había podido ver...

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