Para todos esos náufragos de internet

Si buscas algo serio, FUERITA DE ACÁ.

domingo, 19 de mayo de 2013

asd*

No recuerdo nada antes del momento en que desperté. No sé quién soy, no sé si tengo a alguien, y lo peor es que no sé si alguien puede contestarme. Ni siquiera sé cómo aparecí en este lugar, al que supongo que ahora debo llamar hogar. Pero por alguna extraña razón, sé perfectamente lo que tengo que hacer. Conozco perfectamente todo a mi alrededor, aunque no puedo afirmar que hubiera estado aquí antes. Simplemente, he de cultivar cada día estas plantas de tan extraño aspecto, y por la noche, mientras duermo, ellas vienen y se lo llevan. Nunca las he visto bien, pero alguna vez me lo ha parecido. Algunas son pequeñas, como mariposas, son como pequeñas bolas de luz, las hadas de la noche. Pero hay otras de diferentes tamaños, que vienen a ayudar a las pequeñas cuando hay demasiada cantidad de cosecha. También brillan intensamente, pero en ellas se puede distinguir una forma, la apariencia de una pequeña niña con alas de mariposa, como sacada de un cuento...
Pero nada comparable a ella... Apareció una vez, cuando todas las demás se habían marchado, era más grande, aparentaba ser una joven de edad cercana a la mía. Cuando se vio sola, cogió una pequeña flauta  que llevaba colgada a la cintura y comenzó a tocar. Era lo más bonito que había escuchado jamás, una melodía envolvente, mágica y tan irresistible que podría resultar peligrosa. Ciertamente, aquel hada no me parecía tan inocente como las demás, lo que la hacía infinitamente más atrayente a mis ojos. Entonces, comenzó a bailar al son de su propia música, la danza más delicada y sensual que jamás nadie podría contemplar. Completamente aturdido por su belleza, salí del escondite en el que la había estado observando. Cuando ella me vio, algo en mí pareció divertirle, suelo pensar que debió ser la expresión de mi cara de asombro por su belleza.
Pero, por alguna razón, en el momento en que sus ojos se posaron en los míos, cruzó por su semblante la más viva expresión de temor, que dio paso a una mirada con el miedo clavado en lo más profundo... Sin decir nada, se marchó lo más rápido que pudo con la vista vuelta hacía mí, vigilando por si la estaba siguiendo.
No la he vuelto a ver, y no logro comprender que vio en mí que le causó tal temor, pero yo lo único que sé es que una parte de mi no la puede olvidar, y necesito verla de nuevo.

lunes, 13 de mayo de 2013

¡Paaaablo Chily!

Te debo una entrada, aunque hace mucho que podía haberlo hecho, ayer te lo prometí y aquí está.
Nos conocimos al comienzo del curso, pero la verdad es que entonces me caíste bastante mal. Paso el tiempo, y poco a poco te fui cogiendo manía. Pero un día, me mandaste un mensaje para pedirme un número de teléfono, y poco a poco empezamos a hablar, y nos fuimos empezando a conocer y nos fuimos haciendo amigos. Hablábamos por skype, llegamos a los 4000 mensajes privados, nos lo contábamos todo. Te cogí cariño, en definitiva.
Y ahora aquí estamos, después de unos meses, seguimos hablando, nos seguimos contando nuestras cosas, nos conocemos, nos preocupamos el uno por el otro, yo te obligo a comer magdalenas y tú me traes caramelos que hacen que no pueda hablar en unos quince minutos.
En resumen, digamos que te quiero mucho, y me alegro de que seamos amigos y de poder contar contigo para todo, ¡y que sepas que eres el mejor!
¡Guapo! jajajaja

domingo, 12 de mayo de 2013

Supongo que, por ser hoy, no pasa nada.

-¿Sabes qué?
+¿Qué?
-Que si un día despertara, y descubriera que todo esto ha sido un sueño, me volvería un gordo, ¿sabes por qué?
+No...¿por qué?
-Porque lo único que haría sería comer y dormir... para volver a soñar contigo.


True story. Es la única cosa que me han dicho que me hecho llorar de amor. Te quiero.

Mario Dickstroy- Mirrors (Piano song)

Yo... me he enamorado pérdidamente.

~~*

Una ráfaga de aire helado me abrazó, congelando mis sentidos por un momento. Al abrir los ojos de nuevo, vi algo extraño. Los cristalinos copos de nieve que acababan de pasar a mi alrededor se arremolinaban frente a mi, formando una curiosa espiral blanquecina. Al acercarme por curiosidad, la espiral dejó de girar repentinamente y, como estallando, comenzó de nuevo a fluir en una brisa. Sin saber por qué, la seguí. El aire helado me dañaba los pulmones, pero yo seguía corriendo, centrado en no perder de vista la misteriosa ráfaga.
Sin darme cuenta, había llegado al bosque, lo que significaba que estaba muy alejado del pueblo. Sin pensar, me adentré en él. Las ramas arañaban mi piel y rasgaban mi ropa, la niebla me nublaba la vista, la nieve a mis pies dificultaba mi carrera. No me daba cuenta, pero a mi alrededor no se oía nada. Ni un animal, ni el río, ni el aletear de las aves en el cielo. Solo se escuchaba la ráfaga al pasar entre los árboles, y yo seguía ese sonido.
De repente, surgió ante mi un enorme claro. La brisa se arremolinaba en el centro del claro, a unos metros de mí. Se había hecho más grande, ahora consistía únicamente en una masa uniforme de niebla blanca. Al acercarme más, pude distinguir entre la niebla a la criatura más hermosa que jamás había nadie había podido ver...