No sé cómo esperas que aguante ésto... no sé que quieres que haga, que quieres que piense... Verdaderamente, no sé cómo voy a aguantar ésto, no sé que hacer, y no sé que pensar.
Pero no importa, porque tú te vas a ir igual, no importa cuanto llore, no importa cuanto chille, no importa cuanto diga, yo no importo.
Solo estoy aquí como un adorno, como una gota de lluvia, que cae y cae, y se deja arrastrar por las corrientes del viento que, más fuerte que ella, si es muy frío, la convertirá en nieve.
Pero tú te vas a ir igual.
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