Buenas ! Es increíble como puedes tener un día de lo más pésimo y con una sola cosita buena que te pase, ya no puedes dejar de sonreír. Os contaré mi día:
Primero fui al médico, al neurólogo, que tampoco me dijo nada, solo me mandó más pruebas todavía. Llegué a clase, solo para exponer en el proyecto de tecnología. Cuando llegué, el chico que tenía el pendrive con el trabajo se había ido malo y no nos lo había dejado, así que no pudimos exponer. Por la tarde, en educación física, me mareé, y como era a última hora, me llevaron a la salida en brazos. En cuanto las madres me vieron, comenzaron a lanzarme de brazos en brazos, gritando consejos para que me sintiera mejor, angustiadas. La abuela de Rabbi me acercó a casa, donde por fin pude sentarme tranquila en el coche. Luego, mi madre apareció con la increíble sorpresa de que me llevaba a ponerme la segunda vacuna del cáncer de útero. El brazo me está matando. Cuando estaba en el hospital para ponerme la vacuna, me di cuenta de que no tenía el móvil, por lo que me asusté mucho, porque temí que con los rollos de cogerme y arriba y abajo por el mareo, se me hubiera caído en el colegio. Si lo encontraba un alumno, no lo volvería a ver.
Después de este increíble día, me llega una llamada de Jenni (Rabbi). Me había dejado el móvil en el coche de su abuela, y mañana me lo traería a clase.
Y es por eso, que después de este churro de día, por una sola llamada, ya soy feliz otra vez.
Un revigorizante y aliviado abrazo para vosotros. Adioooh !
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