Desgraciados, malnacidos, sin escrúpulos, corazón o sentimientos, prefieren atacar por las noches para pillar a sus víctimas desprevenidas mientras duermen plácidamente, para causarles luego una incomodidad a la hora de hacer su día a día, mientras que los maldices en voz baja, por haberte elegido como blanco. A veces te atacan en grupos, entre varios, en cuanto oyes el eco de sus sonidos, puedes darte por perdido. Meneas la cabeza, tratando de evitar mirar hacia donde se producirá la masacre. Al principio, no sientes nada, luego te empiezas a hinchar, y te das cuenta de que te han robado un poco de sangre, en pequeñas cantidades, pero robada, al fin y al cabo. Con su existencia inútil, no hacen nada bueno por nada ni por nadie, todo el mundo desearía que desaparecieran de una vez por todas, dejar de atentar contra nuestra salud...
Mosquitos, siempre vuelven.
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