Sin pensarlo, salió corriendo bajo la lluvia, como si intentara huir de él. «No puedo soportar separarme de ella, podría pasarle cualquier cosa» ese pensamiento rebotaba en su cabeza. En un impulso nervioso, se lanzó a correr tras ella.
-¡Espera! gritaba, ¡no sabes lo que haces, no te alejes sola!
-¡Vete! - se escuchó la vocecita de ella más cerca de lo que había pensado.
Se acercó a un árbol que había a su derecha, la voz había salido de allí. En el árbol, había un enorme hueco en el tronco, donde cabía una persona sentada perfectamente.
-¿Qué haces ahí metida? te vas a resfriar- le dijo, dulcemente.
-No te acerques. No quiero estar contigo- le respondió entre lágrimas.
-Pero es que yo sí quiero estar contigo.
-No es cierto, tú no me amas, no quieres estar a mi lado.
-¿Qué yo no te amo? ¿Eso piensas?- exclamó soprendido.
FIN DE LA PRIMERA PARTE
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